La Ex-hacienda del Chorrillo, anteriormente conocida como Hacienda de Cantarranas, es pieza clave del devenir histórico de esta región como entidad platera.

Su historia se remonta hasta la época de la llegada de Hernán Cortés, quien en su IV carta de relación enviada al Rey Carlos V de España fechada en octubre de 1524, comunica el descubrimiento de minerales en la zona de Tlachco. Años más tarde, Cortés encomienda a sus soldados la edificación de la Hacienda de Cantarranas que es la primera hacienda de beneficio de América, donde se procesaba la roca extraída de la tierra para convertirla en barras de plata pura.

El proceso utilizado para la extracción del metal en dicha Hacienda a partir de 1555 fue el “sistema de patios” inventado por Bartolomé de Medina; el cual hacía uso de grandes cantidades de agua utilizadas como fuerza motriz, además del uso de sal y mercurio para atraer las partículas de plata contenidas en el mineral molido, para luego separarlas por medio del calor.

 

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La historia oral relata que la Hacienda fue habitada en diversos momentos de la época virreinal, por religiosos y funcionarios, aunque también fue utilizada por mineros prominentes.

La Hacienda de Cantarranas, también llamada Hacienda del Chorrillo -por el riachuelo cercano que lleva ese nombre- funcionó como hacienda de beneficio del siglo XVI al XVIII, sin embargo sus instalaciones siguieron utilizándose para la extracción de plata durante gran parte del siglo XIX y posiblemente hasta la época de la Revolución Mexicana.

Se dice que durante el movimiento revolucionario la hacienda fue saqueada y semidestruida por lugartenientes de Emiliano Zapata, para luego ser abandonada en ruinas durante mucho tiempo.

En la década de los años cuarenta del siglo XX, la Hacienda del Chorrillo fue adquirida por los esposos Sullivan –coleccionistas norteamericanos-, quienes conservaron el casco original y parte de los acueductos. Ellos construyeron en algunas zonas del recinto, pequeñas casas que funcionaban como habitaciones en renta para turistas; algunos de ellos muy distinguidos como John F. Kennedy.

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Hacia los años 80, la construcción fue adquirida por el gobierno del Estado de Guerrero, dos años más tarde, el casco principal de la Hacienda del Chorrillo fue utilizado como sede del Centro de la Gastronomía Guerrerense, en tanto que las demás instalaciones fueron habilitadas como talleres del Centro de Artes Plásticas de Taxco. Sin embargo a inicios de 1990, el gobernador del estado José Francisco Ruiz Masieu buscó un mejor destino para el lugar, ofreciéndolo en comodato a la Universidad Nacional Autónoma de México.

En marzo de 1992 el rector de la UNAM, Dr. José Sarukhán Kermes y el gobernador del Estado de Guerrero firmaron un convenio de comodato para el uso de las instalaciones de la Ex Hacienda del Chorrillo, las cuales fueron utilizadas por el Centro de Enseñanza para Extranjeros CEPE y la Escuela Nacional de Artes Plásticas ENAP.

A partir de entonces la Escuela Nacional de Artes Plásticas hoy Facultad de Artes y Diseño, hace presencia en Taxco, en la parte sur de la Ex hacienda del Chorrillo, con el nombre de Centro de Extensión Taxco; espacio en el que se ofrecían diversos cursos de dibujo, pintura, grabado, fotografía, escultura, joyería y esmaltes sobre metal, en la modalidad de Educación Continua.

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A partir de agosto de 2011, se modifica el perfil académico del plantel Taxco, en el que se ofrecen además de los mencionados cursos de Educación Continua, las licenciaturas en Artes Visuales, Diseño y Comunicación Visual, y a partir de 2013 la licenciatura en Arte y Diseño, siguiendo con el compromiso que la Universidad Nacional Autónoma de México mantiene con su sociedad